miércoles, 30 de octubre de 2013

Estudiantes Silenciados

El 16 de septiembre es una fecha que, además de haber sido fijada en el calendario escolar por diferentes legislaciones, debe su impulso a quienes la sintieron como propia desde la recuperación de la democracia: los estudiantes.

Este día, que recuerda un hecho represivo conocido como La Noche de los Lápices, trae a la memoria a un grupo de jóvenes estudiantes secundarios  que fueron secuestrados por la última dictadura (1976 – 1983) en la ciudad de La Plata. La fecha es hoy un aniversario de alcance nacional y el suceso es conocido mundialmente porque en él se sintetizan muchos de los elementos más profundos de las memorias sobre el terrorismo de Estado y porque se trata de un hecho que atacó centralmente a los jóvenes.
Constituye un hito de la memoria social por el valor que tiene para reflexionar acerca de la construcción de esa memoria y sus transformaciones en función de los cambios del presente.
A mediados de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata un grupo de estudiantes secundarios fue secuestrado por las Fuerzas Armadas.
Durante su secuestro, los jóvenes fueron sometidos a torturas y vejámenes en distintos centros clandestinos, entre ellos el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield, la Brigada de Investigaciones de Quilmes y la Brigada de Avellaneda. Seis de ellos continúan desaparecidos.
La mayoría de los jóvenes tenían militancia política. Muchos habían participado, durante la primavera de 1975, en las movilizaciones que reclamaban el BES (Boleto Estudiantil Secundario), un beneficio conseguido durante aquel gobierno democrático y que el gobierno militar de la provincia fue quitando de a poco –subiendo paulatinamente el precio del boleto- a partir del golpe del 24 de marzo de 1976.
La memoria sobre La Noche de los Lápices es un ejemplo paradigmático en este sentido porque fue cambiando a la par de las transformaciones de la memoria social. En primer lugar, el episodio fue conocido porque alcanzó resonancia pública durante el Juicio a las Juntas Militares, en el año 1985, cuando Pablo Díaz, uno de los jóvenes sobrevivientes, narró su historia ante la justicia. 
A su vez, en aquellos primeros años de la democracia, La noche de los lápices funcionó como una bandera para los centros de estudiantes que volvieron a abrirse o se conformaron por aquel entonces.
La fecha de La noche de los lápices permite condenar al terrorismo de Estado. Es, a su vez, una invitación a recordar la vida de aquellos jóvenes que lucharon y participaron para construir un futuro mejor. Y puede, por último, constituirse en una ocasión propicia para acompañar el homenaje con un ejercicio reflexivo en torno a la construcción social de la memoria. Para este ejercicio ofrecemos una selección de testimonios de dos de los sobrevivientes que narran, cada uno desde su experiencia subjetiva, lo sucedido en aquel entonces. La lectura de estos relatos ayuda a visualizar que la memoria, en tanto objeto de disputa, reclama nuestra activa participación para arribar al piso de verdad y justicia que anhelamos.
Película argentina: "La Noche de los Lápices"












El Lado Oscuro de la ESMA




La Escuela de Mecánica de La Armada ESMA fue una de las instituciones que funcionó en el predio que el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires cedió al Ministerio de Marina en 1924.

Todo el predio estuvo involucrado en la acción represiva, ilegal y clandestina realizada por la Armada como parte del accionar del Terrorismo de Estado, pero las funciones principales de la "ESMA" se centralizaron en el Casino de Oficiales. Inclusive se llevó alternativamente prisioneros a algunos otros edificios, como el Pabellón Central, la enfermería, la imprenta, el taller mecánico y el Pabellón Coy. El Casino fue el lugar más importante de concentración y tortura de los detenidos-desaparecidos, al mismo tiempo que funcionó como dormitorio de los oficiales y como espacio de oficinas de inteligencia y de los rangos superiores de la armada. 
También existió una maternidad clandestina en la que fueron recluidas y dieron a luz prisioneras secuestradas. Poco después de su nacimiento los bebés eran separados de sus madres y, en la mayor parte de los casos, apropiados por marinos o por miembros de otras fuerzas represivas. Las madres posteriormente sufrían el mismo destino que la mayoría de los detenidos-desaparecidos, eran "trasladadas" en los “vuelos de la muerte” que se realizaban en forma semanal o quincenal.



En los últimos años, se dispuso que en la ESMA funcionara el “Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos”. La Ley 961, de creación del Instituto Espacio para la Memoria, surge inicialmente inspirada en la generación de un Espacio en la "ESMA", para denunciar los hechos ocurridos durante el Terrorismo de Estado, con sus antecedentes y consecuencias.

Actualmente una muestra permanente con fotos sacadas de la "ESMA" por Víctor Basterra durante un período de su detención en ese lugar y de algunos organismos de derechos humanos abordan la temática de los delitos de lesa humanidad cometidos por la última Dictadura.








 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Historia Reciente

Hablar de temas que marcaron la historia de nuestro país nos hace reflexionar y trae consigo diferentes opiniones.  
Aquel hecho que consideramos más relevante es el "Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia". Creemos que este acontecimiento debe ser recordado debido a que es una de las épocas más crueles y violentas de nuestra historia, donde la palabra "democracia" o "libertad de expresión" no existían, o más bien ni siquiera podían ser nombradas. 
Los que aún continúan desaparecidos (intelectuales, músicos, escritores, civiles) merecen ser respetados y recordados como aquella generación que luchó por proteger sus derechos y jamás quedarse callados. 
Defendemos los derechos humanos por sobre todas las cosas, y es por eso que apoyamos la lucha de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, para devolverle la identidad a aquellos niños que han sido robados durante el Proceso de Reorganización Nacional. 
Que un suceso de esta magnitud vuelva a suceder hoy en día es algo impensado, pero tampoco es algo imposible. Por eso, a través de este medio, buscamos tratar de concientizar a las nuevas generaciones, porque aprender es libertad.